Me desespera tanta sosedad que ya no comprendo, me inspira flojera decir te quiero, con esos te quiero que suenan a hoja en blanco, a palabra ocasional. Luego me tranquilizo pensando en que cada quien tiene derecho a eligir y vivir sus propias banalidades.
Pero no lo resisto, pasar la vida en platicas de cafés presumidos inhibiendo el intelecto. Pasando lista en compromisos aburridos como si les diera miedo a la soledad, como si solo palabras estereotipadas de tarjeta de cumpleaños mantuvieran la amistad o el amor. Tan devaluada la estrategia de Benedetti "Mi táctica es construir con palabras un puente indestructible"
A veces al ver esa danza de hipocresía siento un ligero aburrimiento de la humanidad, o al menos de sus métodos de relacionarse.
Soy un amargado. FIN.
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